Compañeros estudiantes,
camaradas:
La protesta estudiantil
nunca, NUNCA, ha estado desligada de la obrera, ni magisterial, ni campesina.
El motivo de que el sector estudiantil estalle hoy en solidaridad y unión con
unos compañeros desaparecidos no es más que el reflejo del descontento social
en el cual todos los sectores de la población están involucrados. Y ese
descontento es llevado a los estudiantes debido a que, nosotros mismos,
pertenecemos a esos sectores drásticamente afectados.
Lo que llevó a la
movilización politécnica, fue el ataque de la reforma educativa que esta vez,
se presentó en el IPN en forma de cambios al reglamento interno y a los planes
de estudio que más que otra cosa, bajaban la calidad educativa. Eso, aunado a
la drástica represión que sufren los compañeros de las escuelas normales
rurales todo el tiempo, escuelas que, junto con el IPN, fueron fundadas con el
mismo objetivo de desarrollo nacional.
Por parte de las
autoridades, siempre será lo mismo, los mismos discursos de la derecha
conservadora que hoy, ya no bastan para callar tanto sufrimiento de la clase
oprimida, de la clase obrera. Estos sentimientos buscan una respuesta,
respuesta que, como el sector que junto con los ilustrados, somos los sectores
más conscientes de la sociedad en general, no nos podemos dar el lujo de
quedarnos de brazos cruzados sin ofrecer una respuesta a los demás sectores,
que, por la fatiga y el tiempo que utilizan trabajando y que su mismo cansancio
no les permite lograr ese nivel de conciencia que nosotros, podemos obtener. No
nos podemos quedar de brazos cruzados mientras vemos y son totalmente notorios
el abuso, las injusticias, las masacres y la represión que sufrimos día con
día. Incluso cuando se seleccionan candidatos para cualquier puesto de
gobierno, los votantes nos limitamos a solo poder llevar las boletas marcadas
con el nombre y partido que personas más arriba se encargaron de elegir.
El IPN, desde sus orígenes
ha sido combativo, y hoy no puede ni debe ser la excepción. Hoy nosotros
tenemos que salir a dar la lucha y defender nuestros derechos, derechos que se
nos fueron heredados por las generaciones de estudiantes que estuvieron antes
que nosotros, generaciones en las cuales varios compañeros dieron sus vidas
para crear lo que hoy, es el IPN que con carencias educativas, administrativas
y de infraestructura, nos negamos a dejar que decaiga más y se hunda en lo que
el estado ha querido desde hace ya varias décadas; en desaparecer la educación
para la clase trabajadora, la clase que por ahora es dominada y que, con
educación científica, popular y de calidad podremos lograr que se levante. Esta
es una oportunidad única en la historia, en la que podremos cambiar a este
edificio en ruinas llamado México desde sus cimientos: la educación.
Es una pena que a las personas que entendemos que necesitamos
cambiar, que necesitamos mejorar y que, además de eso, hacemos algo para
lograrlo, se nos juzgue por nuestro aspecto y no por nuestros ideales; solo
porque quieren que seamos como ellos. Cuando la verdad es que no somos como
ellos, y estoy plenamente orgulloso de eso. Que ellos se queden con sus reglas
y estructuras; nosotros lo haremos a nuestra manera, como creemos y estamos
seguros de que las cosas funcionarán. ¿Por qué tenemos que obedecer y
adaptarnos para ser como ellos?
Nos llaman delincuentes por
salir a las calles, por exigir justicia y reclamar a los funcionarios porque no
hacen bien su trabajo. Cuando realmente ellos –los funcionarios- son los
delincuentes, porque nos roban a los jóvenes nuestra creatividad, las ganas de
salir adelante, la pasión por querer alcanzar las conquistas universales y
ofrecérselas a nuestro muy herido pueblo y eso sí que es un delito grave.
Este es un comunicado a los
estudiantes. Y la definición es muy amplia: para ser estudiantes, para poder
aprender, sólo es necesario tener el inmenso deseo de mejorar. Y ese tipo de
personas son las que sobran dentro de nuestras filas, en las cuales, también
entran los adultos, los ancianos y trabajadores.
Y a ustedes, los adultos,
las personas de edad avanzada, ¿les enseñaron a seguir sus ideales y luchar por
ellos, o sólo ir a lo seguro, obedecer órdenes y mirar hacia otro lado?
Es bien sabido que el
verdadero propósito de la educación es estimular la pasión y crear conciencia
en el alumnado. Por lo tanto, no necesitamos de su aprobación ni reconocimiento
para saber que lo que estamos haciendo es totalmente real y más grande de lo
que muestra la televisión y los medios de comunicación masiva controlados.
Porque dentro de este país hay tan pocas verdades, que, cuando oyes o ves una,
los sabes de inmediato. Así que, adelante, intenten aplastarnos, intenten
destruirnos, intenten desaparecernos y
enterrarnos en fosas comunes clandestinas de nuevo. A estas alturas, eso
ya nos dejó de dar miedo, porque nunca lo olvidaremos y nunca dejaremos de
crear conciencia; de querer ser mejores, nunca dejaremos de madurar y nunca
olvidaremos los ideales que le dieron pie a una educación científica, gratuita,
popular y de calidad.
Porque hoy, camaradas,
estamos conscientes de lo que ocurre a nivel nacional, y conscientes también de
que tenemos el derecho de exigir, y cambiar este panorama, este país. ¡Y nada
de los que puedan decir, hacer o firmar podrá arrebatarnos ese derecho! ¡Ningún
decreto, ningún funcionario pasará de nuevo sobre nosotros; la base de este
país! ¡La unificación de fuerzas nos llevará a la gloria y derrocará a los
tiranos!
UNÁMONOS CONTRA LA TIRANÍA.
E.J. Trejo
Estudiante de ESIME
Zacatenco.

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