miércoles, 29 de octubre de 2014

El Derecho de luchar

Compañeros estudiantes, camaradas:

La protesta estudiantil nunca, NUNCA, ha estado desligada de la obrera, ni magisterial, ni campesina. El motivo de que el sector estudiantil estalle hoy en solidaridad y unión con unos compañeros desaparecidos no es más que el reflejo del descontento social en el cual todos los sectores de la población están involucrados. Y ese descontento es llevado a los estudiantes debido a que, nosotros mismos, pertenecemos a esos sectores drásticamente afectados.

Lo que llevó a la movilización politécnica, fue el ataque de la reforma educativa que esta vez, se presentó en el IPN en forma de cambios al reglamento interno y a los planes de estudio que más que otra cosa, bajaban la calidad educativa. Eso, aunado a la drástica represión que sufren los compañeros de las escuelas normales rurales todo el tiempo, escuelas que, junto con el IPN, fueron fundadas con el mismo objetivo de desarrollo nacional.

Por parte de las autoridades, siempre será lo mismo, los mismos discursos de la derecha conservadora que hoy, ya no bastan para callar tanto sufrimiento de la clase oprimida, de la clase obrera. Estos sentimientos buscan una respuesta, respuesta que, como el sector que junto con los ilustrados, somos los sectores más conscientes de la sociedad en general, no nos podemos dar el lujo de quedarnos de brazos cruzados sin ofrecer una respuesta a los demás sectores, que, por la fatiga y el tiempo que utilizan trabajando y que su mismo cansancio no les permite lograr ese nivel de conciencia que nosotros, podemos obtener. No nos podemos quedar de brazos cruzados mientras vemos y son totalmente notorios el abuso, las injusticias, las masacres y la represión que sufrimos día con día. Incluso cuando se seleccionan candidatos para cualquier puesto de gobierno, los votantes nos limitamos a solo poder llevar las boletas marcadas con el nombre y partido que personas más arriba se encargaron de elegir.

El IPN, desde sus orígenes ha sido combativo, y hoy no puede ni debe ser la excepción. Hoy nosotros tenemos que salir a dar la lucha y defender nuestros derechos, derechos que se nos fueron heredados por las generaciones de estudiantes que estuvieron antes que nosotros, generaciones en las cuales varios compañeros dieron sus vidas para crear lo que hoy, es el IPN que con carencias educativas, administrativas y de infraestructura, nos negamos a dejar que decaiga más y se hunda en lo que el estado ha querido desde hace ya varias décadas; en desaparecer la educación para la clase trabajadora, la clase que por ahora es dominada y que, con educación científica, popular y de calidad podremos lograr que se levante. Esta es una oportunidad única en la historia, en la que podremos cambiar a este edificio en ruinas llamado México desde sus cimientos: la educación.

Es una pena que a  las personas que entendemos que necesitamos cambiar, que necesitamos mejorar y que, además de eso, hacemos algo para lograrlo, se nos juzgue por nuestro aspecto y no por nuestros ideales; solo porque quieren que seamos como ellos. Cuando la verdad es que no somos como ellos, y estoy plenamente orgulloso de eso. Que ellos se queden con sus reglas y estructuras; nosotros lo haremos a nuestra manera, como creemos y estamos seguros de que las cosas funcionarán. ¿Por qué tenemos que obedecer y adaptarnos para ser como ellos?

Nos llaman delincuentes por salir a las calles, por exigir justicia y reclamar a los funcionarios porque no hacen bien su trabajo. Cuando realmente ellos –los funcionarios- son los delincuentes, porque nos roban a los jóvenes nuestra creatividad, las ganas de salir adelante, la pasión por querer alcanzar las conquistas universales y ofrecérselas a nuestro muy herido pueblo y eso sí que es un delito grave.

Este es un comunicado a los estudiantes. Y la definición es muy amplia: para ser estudiantes, para poder aprender, sólo es necesario tener el inmenso deseo de mejorar. Y ese tipo de personas son las que sobran dentro de nuestras filas, en las cuales, también entran los adultos, los ancianos y trabajadores.

Y a ustedes, los adultos, las personas de edad avanzada, ¿les enseñaron a seguir sus ideales y luchar por ellos, o sólo ir a lo seguro, obedecer órdenes y mirar hacia otro lado?

Es bien sabido que el verdadero propósito de la educación es estimular la pasión y crear conciencia en el alumnado. Por lo tanto, no necesitamos de su aprobación ni reconocimiento para saber que lo que estamos haciendo es totalmente real y más grande de lo que muestra la televisión y los medios de comunicación masiva controlados. Porque dentro de este país hay tan pocas verdades, que, cuando oyes o ves una, los sabes de inmediato. Así que, adelante, intenten aplastarnos, intenten destruirnos, intenten desaparecernos y  enterrarnos en fosas comunes clandestinas de nuevo. A estas alturas, eso ya nos dejó de dar miedo, porque nunca lo olvidaremos y nunca dejaremos de crear conciencia; de querer ser mejores, nunca dejaremos de madurar y nunca olvidaremos los ideales que le dieron pie a una educación científica, gratuita, popular y de calidad.

Porque hoy, camaradas, estamos conscientes de lo que ocurre a nivel nacional, y conscientes también de que tenemos el derecho de exigir, y cambiar este panorama, este país. ¡Y nada de los que puedan decir, hacer o firmar podrá arrebatarnos ese derecho! ¡Ningún decreto, ningún funcionario pasará de nuevo sobre nosotros; la base de este país! ¡La unificación de fuerzas nos llevará a la gloria y derrocará a los tiranos!



UNÁMONOS CONTRA LA TIRANÍA.



E.J. Trejo

Estudiante de ESIME Zacatenco.

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